Tartar de lomo en hojas de uva isabella
- El Escudo
- 10 nov
- 3 Min. de lectura
Me gusta pensar cuando hago tartar de lomo en esa historia de los tĆ”rtaros protegiendo la carne en la salazón del sudor de sus aperos y sus piernas encima de sus caballos en sus correrĆas guerreras. Me gusta porque me permite pensar en las formas que hemos utilizado a travĆ©s del tiempo para proteger los alientos y mantener la vida. Imagino esa quietud pensativa que les fue imprimiendo a los hombres antiguos, la sabidurĆa para contener el paso del tiempo, aƱadiĆ©ndole a los productos esa gentileza exquisita que nos maravilla hoy, cuando a partir de los conocimientos recibidos de curado y conservación, podemos recrearnos forjando trampas a la felicidad, a partir de trozos muy bien cortados de carne. Una de las preparaciones que mĆ”s me gusta es la de kibbe naye, una promesa libanesa que junta el trigo bulgur hidratado con el cordero. En mi restaurante hago esa preparación con los sabores que intuyo trae esa parte mĆa oriental, de zĆngara antigua, que debió fundirse en mi mezcla personal y que se nota en el reflejo coqueto y Ć”rabe de mi mirada rasgada, y que baila gustosa tambiĆ©n con las manos y la cadera, aunque el ritmo que estĆ© bailando sea salsa, como si un pedazo de esos siglos que invadieron EspaƱa, se hubiera vestido de india y negra, en ese nudo de aguas comunes que es Colombia y que crea para mĆ un ambiente en el que soy a la vez una princesa de las mil y una noches, baƱƔndome en la laguna de Guatavita y una plegaria silenciosa a YemanyĆ”, gritando #DesnĆŗdame. El fuego primigenio me permite fundir para ustedes las memorias colectivas en un plato lleno de fiereza que muestra su origen oculto, sacado de los papeles del pasado que me deja hacerlos partĆcipes de una ceremonia de iniciación en los placeres de mi cocina mestiza. Un dĆa juntando el olor de las semillas de hinojo y las de cilantro con la carne bien picada y el trigo, sentĆ que la salmuera de los limones rugosos que mantengo por aƱos curĆ”ndose y que cosecho de los Ć”rboles peregrinos sobre la carretera al mar, podrĆa ser un punto de quiebre, un momento clave en esa mezcla, una amargura cĆtrica y nasal, una especie de bordado de terciopelo de la melancolĆa de la cĆ”scara sobre la muy exuberante carne especiada, curada en mimos durante unos minutos, preparada ya para ese perfume que tanto me gusta y que me cubre de una espuma de tranquilidad. AsĆ que decidĆ poner las hojas de las vides del Valle del Cauca en el lĆquido de los limones y curarlas por meses. Al final me pareció encantador que esa junta de carne de cordero a la que aƱadĆ mĆ”s mieles y menjurjes divinos estuviera envuelta en esas hojas de parra que ya traĆan todos los misterios de oriente, en un mordisco recogido que podrĆamos untar con tahines, mayos y hummus, dĆ”ndole varias posibilidades al plato. ArmĆ© entonces estos rollitos seductores que danzan en la boca el baile de los siete velos en versión de currulao y mueven sus presagios, como mis caderas, dejĆ”ndonos morir en sus brazos, siendo llevados en alfombras voladoras llenas de gozo al paĆs de Sherezade y BachuĆ©.
Para escuchar #DesnĆŗdame de @MiguelMateos
mientrasĀ preparamosĀ un...

Para 4 personas.
Ā
INGREDIENTES
125 gr Lomo de res picado finamente a cuchillo
25 gr Trigo blanco remojado por 30 minutos, colado y exprimido
4 gr Sal
15 gr Aceite oliva, mĆ”s un poco para sofreĆr
5 gr limón
02 gr Semillas de cilantro
02 gr Cilantro
05 gr Jengibre
16 hojas de parra cocinadas por 20 minutos. Desvenadas y secas
Mayonesa de limón mandarino El Escudo
Ā
Mezclar todos los ingredientes menos las hojas de parra y rectificar la sazón.
Luego armar rollitos como si fueran indios libaneses,
enrollando la carne bien apretada con las hojas de uva isabela.
Poner una sartƩn muy caliente con aceite de oliva y sellar los rollitos por todos los lados.
Servir inmediatamente con mayonesa o alioli.

