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  • Foto del escritorEl Escudo

Tamalitos de pipián caucanos

Las palabras más bellas de exigencia y solidaridad, en medio de Alexis Valdés con sancochos y río, los moteles desandados, en carros ajenos, en Dapa y sin comida alguna, las botas de Tumaco y los grandes restaurantes de Bogotá, entre el bello cuadro de El niño de Vallecas, en casas que nos abrieron las puertas al arte, la cocina y el respeto, que Velázquez ya nos había pintado, para que en mis rejas de angustia, estuvieran los trampantojos, los Albariños, las flores amarillas, y nuestra distancia infinita, llena de esas Machita madrugadas en ese manglar. Te quiero, hijo del tiempo inerte que vivimos aquí. Gracias, por tus pasos que junto a los de mis padres, me han amado a pesar de todo. Seguiremos preguntándonos #Why, y tú, seguirás pensando en mujer, tocando el güiro comiendo anchoas, en un barranco de Puente de Piedra.

No era a tu cuerpo a quien asistía solamente, cuerpos, es lo que he recorrido, me acomodaba a tu forma de tirarme al infinito del que me había olvidado. Como tú, de otra manera, estaba enamorada de ese tesoro de Miranda, Cauca. El tuyo de monedas nunca vistas que se corrieron siempre, el mío de esas hojas que recogí que me iban sacando como púas un alma incontable y que están aún en mi restaurante.

Tanta música, tantos pasos, tantas descalabradas… es inabarcable tenerte. Te debía un escrito de adiós, sobre todo porque entre las maromas que hice, se me iba partiendo el cuerpo en la obvia consecuencia de asistir mi alma. “Busca tu camino way”, yo trataré de buscar el mío, en medio de esta falsa diplomacia, en la que para hacerte alguna vez almuerzo me soñé este plato que no te di, y hoy le compartiré en su cumpleaños a mi mamá, para saldar las cuentas con los amores difíciles, o las putas tristes.



Para escuchar #Why de @AlexisValdés

mientras preparamos unos...



Esta herencia de mi abuelita Nelly, de Popayán, se puede hacer más bella en su presentación. Hay que buscar un buen tamal de pipián del Cauca, fresco, jamás congelado,

ponerlo sobre el ají de maní y terminarlo con unos trocitos de cebolla

tomate y cilantro, cortados con amor y unas goticas muy suave de limón.

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