Galletas de mantequilla con mermelada de moras
- El Escudo
- 11 oct 2025
- 3 Min. de lectura
No hubiera podido cuando era niƱa, imaginarme a mi padre siempre encorbatado y concreto, parando en el supermercado para comprar galletas rellenas de mermelada. Su talente no lo hubiera permitido. El caso es que como por arte de magia descubrĆ, jugando escondite con mi hermana, que uno de sus sacos de oficina guardaba en su bolsillo dos llaves idĆ©nticas, y como en su vestier sólo habĆa un cajón con seguro, asumĆ que Ć©stas le pertenecĆan y en un ataque de curiosidad cubierto de secretos e intriga lo abrĆ, descubriendo el tesoro que merecĆa semejante custodia: un paquete de galletas que tenĆa el centro relleno de mermelada de mora. MetĆ mi mano incauta que seguro pasó por encima de unos papeles de lo que realmente protegĆa esa seguridad extrema, y me metĆ a la boca esa indulgencia que habrĆa de recordar toda la vida. Las moronitas de la galleta se desbarataban en la boca como un castillo de arena hecho de mantequilla y harina, y los dientes se veĆan envueltos en una pelea campal con esa mermelada durita, cauchuda, que se pegaba con saƱa y que me obligaba a morder mĆ”s duro para despegarla y dejarla correr al lado del sabor lejano de la vainilla que las unĆa, volviendo esa galleta un manjar irresistible. Son de esas cosas que no se puede parar de hacer: seguir comiendo.
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Es posible que en mi mente infantil hubiera supuesto que, al no terminar la caja, dejando tres o cuatro, el costo del hurto pudiera ser confundido con un olvido en la cuenta de mi padre de su tesoro escondido. CerrĆ© con el mismo sigilo el cajón y dejĆ© de nuevo las llaves en el bolsillo del saco. Mi cara debĆa estar llena de un placer inenarrable, porque cuando salĆ del Vestier y me encontrĆ© con mi hermana, ella me miró con una mirada socarrona, curiosa, y sólo me preguntó por quĆ© me habĆa demorado tanto en salir. Le dije que ya me habĆa aburrido de jugar y me fui a disfrutar el recuerdo de lo que me acababa de comer, como si estuviera, habitando las #Nubes del gozo.
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Hoy sĆ© que ese hombre serio y de saco que llegaba en las noches a la casa a tomarse un whiskey con mi mamĆ” hablando de temas importantes y que yo creĆa incapaz de sucumbir a ceremonias tan mundanas, sĆ paraba, no en sólo uno, sino en varios supermercados para comprar sus impertinencias golosas, que lo acompaƱaban con mesura antes de dormir. Ahora lo sorprendo, llegando hasta el barrio La Flora, en Cali, ya sin saco y corbata, y guardando con estricto juicio los horarios impuestos por tan sagrado lugar, para comprar reciĆ©n hecho el pan batido de Juan, mi panadero favorito: Juan el del Pan, de la bella panaderĆa Dulce FactorĆa, quien engatusó a mi papĆ” y le cambió las galleticas de mermelada de mora, por puras migas de amor.
para escuchar #Nubes de @LosCaifanes
mientrasĀ preparamosĀ unas..

Para 4 personas.
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INGREDIENTES
1 libra de azĆŗcar
1 libra de margarina
1 libra de harina
3 cucharadas de maicena
1 porción de mermelada de moras
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Mezclar primero la margarina y el azĆŗcar.
Incorporar la harina y mezclar hasta incorporar todo muy bien.
Envolver en papel film y llevar a la nevera por una hora.
Sacarla de la nevera y armar bolitas de 20 gramos, ligeramente aplanadas.
Poner encima de cada una, una cucharadita pequeƱa de la mermelada de mora.
Hornear por 6 minutos a 170°C. Dejar enfriar en la lata y guardar en un tarro hermético.

