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  • Foto del escritorEl Escudo

Arroz tostado con escabeche de mejillones y salsa brava

En la adolescencia me dio una hambruna perversa, una sensación de placidez sin plata al final de las fiestas y los bares, un deje en la boca nocturno que me llevaba a asaltar el congelador de mi mamá, que estaba repleto de calentados y preparaciones listas, lleno, como ahora, como si no hubiera un mañana. Dadas las condiciones, mi mamá optó por ponerle un candado al freezer, como ella lo llamaba en aquella época, sin tomarse el trabajo de avisarme, lo que conllevó a que una noche cualquiera, después de muchas canciones y cervezas en Martyn's, aterrizáramos en mi casa, mis dos mejores amigas y yo a ver qué comíamos, con tan mala suerte, que la fuerza que le pusimos a los brazos para abrir el congelador, que estaba particularmente duro, rompió la chapa que mi mamá le había puesto, y con ella el congelador, la relación familiar, y otras cositas, y nos tocó acostarnos regañadas y con hambre. Después de ese episodio, optamos por el arroz con papita amarilla, que suponíamos no le hacía mal a nadie, pero mi mamá, intuyendo el delito, se despertaba y nos miraba con sus inquisidores ojos verdes a través de la ventana de la puerta de la cocina y todo volvía a terminar mal, siempre regañadas y con hambre, sintiéndonos #ElPreso de la jornada. Se nos ocurrió entonces, algo que no hiciera bulla, que se notara poco, y que no dejara tanto rastro, para que la señora Cristina, conservara su sueño intacto, y nosotras pudiéramos dormir en paz. Fueron las latas de mejillones en escabeche y los calamares en su tinta que le regalaban a mi papá en las anchetas de diciembre y que estaban en la alacena. Así que sólo era cogerlas, caminar suavecito, sin ruido, y llegar a mi cuarto a abrirlas, ya sin peligro alguno. Este plato es un homenaje a todos lo que hemos tenido que caminar silenciosamente después de una noche de rumba, para no morir de inanición en medio del sueño de los pasos dejados en las pistas de Changó.



Para escuchar #ElPreso de @FrukoYSusTesos

mientras cocinamos...



Para 4 personas.


INGREDIENTES

 

Para el arroz

 

280 gramos de arroz doña pepa

Medio gramo de azafrán

200 gramos de cebolla cabezona picada

200 gramos de pimentón picado

200 gramos de chorizo español gran vela picado

Sal

150 gramos de jerez

420 gramos de caldo de mariscos

 

Para la salsa de tomates

 

Aceite de oliva

500 gramos de tomates en lata

3 ajos picados finamente

4 gramos de paprika ahumada

1 ají

Para el alioli

1 huevo

1 diente de ajo

Zumo de medio limón

Sal

200 gramos de aceite de girasol

25 gramos de aceite de oliva

 

Empezamos por el arroz. Este plato lo vamos a hacer en dos tandas. Dividimos los ingredientes del arroz por mitades. En una paellera, sofreímos la cebolla, el pimentón y el chorizo hasta que la cebolla esté transparente. Añadimos el arroz, la sal, el vino, y una vez se evapora el alcohol, el cardo. Lo dejamos hasta que se hagan burbujitas y allí apagamos el fuego. Repetimos la operación con el resto del arroz en otra paellera. Cuando los dos arroces están fríos, se prenden nuevamente los fogones en la más baja temperatura que tenga la estufa, y en simultánea se prende el horno en máximo, en la función dorar.

  

Para hacer la salsa, ponemos una olla con aceite de oliva y el ajo picado, lo dejamos sólo un

momento, sin que se dore el ajo. Añadimos los tomates triturados, la paprika, la sal y el ají.

Dejamos que hierva y lo ponemos en bajo por 45 minutos, al cabo de los cuales

licuamos todo y rectificamos la sal y el picante. Para el alioli, en una licuadora ponemos el ajo, el huevo, la sal y el limón. Lo licuamos hasta que el ajo esté desaparecido.

Con la licuadora prendida y en forma de hilo, vamos incorporando el aceite de girasol, terminando con el de oliva, hasta conseguir una mayonesa.

 

Para servir, metemos las dos paelleras al horno, por 15 minutos, las sacamos y sobre la primera ponemos salsa brava, y alioli suficiente, cubriendo toda la superficie. Revolvemos el arroz de la segunda paellera y se lo ponemos encima a la salsa brava con el alioli.

Emparejamos y ponemos por encima para decorar un poco de páprika y hojas de perejil.

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